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El efecto “ataque al corazón”

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April 11, 2012 by skok

Estrenamos el blog de skok hablando de ataques al corazón.

Imagina que vas por una calle desierta. Te cruzas con un hombre desconocido, y justo en ese momento sufre un ataque al corazón. ¿Cuál es la probabilidad de que te vuelques a intentar ayudarle? Muy alta, sin duda, la inmensa mayoría de la gente haría lo posible por salvarle la vida. Tú también. Ok.

Ahora imagina que sufre el mismo ataque, pero esta vez le sucede en una calle abarrotada de gente. La probabilidad sigue siendo muy alta… pero de que pases a su lado ignorando lo que sucede. Multitud de experimentos han demostrado que si estamos rodeados de otras personas, prestamos mucha menos ayuda a una persona necesitada. Sentimos que nuestra responsabilidad se diluye, que “alguien hará algo sin duda”, y pasamos de largo. Si los demás no responden, tú tampoco. Estarás pensando “curioso, pero yo no actuaría así”; te equivocas, lo más probable es que tú también te comportaras exactamente de esta manera.

Este rasgo del comportamiento humano me hace pensar si no podría suceder lo mismo en los equipos ágiles. Todo es compartido: la estimación, la responsabilidad, el código, el éxito o fracaso de la entrega… Se diluyen los conceptos de “MI” historia, incluso “MI” tarea. Cuando alguien solicita ayuda, puedes tender a pensar “alguien echará una mano…”, y seguir con tu tarea del momento. La responsabilidad es borrosa, la culpa es borrosa…

Por otra parte éste suele ser uno de los miedos habituales del “management” existente: “Si pierdo control, ¿cómo aseguro que la gente responde?”

¿Qué mecanismos existen para evitar que se produzca este efecto? Creo que varios:

  • daily meeting: ahí sí respondes ante tus compañeros de tu avance individual. Si alguien está contribuyendo menos de lo esperado de forma habitual, el propio equipo tratará de averiguar qué está sucediendo. Si alguien está bloqueado, el ofrecimiento de ayuda debería producirse de forma inmediata
  • scrum master: imprescindible su labor asegurando que no se produce este desdibujamiento de la responsabilidad, y que cada miembro del equipo tiene un compromiso real con los objetivos comunes. Y si no es así, deberá hacer las preguntas adecuadas para desatascar la situación
  • la demo al final del sprint. Aquí el equipo “se retrata”, para bien o para mal. Es cierto que si la gente no ha respondido, el fracaso es colectivo, pero eso no evita que resulte muy desagradable fallar continuamente en los compromisos (obviamente no me refiero a un error puntual en un sprint, sino a un equipo que constantemente no funciona por falta de implicación)
  • la retrospectiva, momento obvio para discutir y analizar si se está produciendo este efecto “escaqueo”, y determinar medidas para resolverlo

Y si aún no parece suficiente, creo que la influencia del ambiente en las personas es un factor clave. Si el entorno es colaborativo y comprometido, incluso las personas más reacias (salvo casos extremos) acaban por entrar en el juego y sumergirse en la cultura común.

Como dice un amigo: “¿Por qué todos nos volvemos cursis al entrar en las tiendas Nespresso?” Es tanta la amabilidad y educación de los dependientes, que sin darte cuenta acabas diciendo tú también “Sí, desearía un cafecito si no es molestia, con una nube de leche si fuera usted tan amable”. Probablemente hasta la persona más reticente de tu equipo puede volverse un George Clooney, con el entorno adecuado.

 


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